Identifican la proteína esencial para que persistan los recuerdos

Administrada en el hipocampo, transforma la memoria pasajera en duradera

A algunos, como a Proust, les basta una magdalena para revivir su infancia. Pero el resto de los mortales, que suele comprobar a diario que hasta sus recuerdos más preciados se desvanecen en los laberintos de la memoria, seguramente se preguntará más de una vez cómo hacer para que perduren...

Un equipo de investigadores argentinos acaba de encontrar la respuesta: descubrió que basta con administrar una proteína para convertir un recuerdo pasajero en uno perdurable. Sería la pieza clave para promover la persistencia y el almacenamiento de largo plazo de la memoria.

El año último, este grupo había descubierto que un recuerdo sólo persiste en el tiempo si cierto número de horas después de haberlo adquirido el cerebro sintetiza una proteína que intervino en su formación, el factor neurotrófico derivado del cerebro (o brain derived neurotrophic factor , BDNF, según sus siglas en inglés).

"En ese experimento, si se producía la síntesis de BDNF, los recuerdos duraban 12 días, pero si la bloqueábamos, sólo 2 -recuerda Pedro Beckinschtein, primer autor del trabajo que ya puede consultarse en la edición electrónica de la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences -. En este trabajo nos hicimos otra pregunta: ¿es posible convertir un recuerdo pasajero en persistente?"

Para probar su hipótesis, el equipo de investigación -integrado también por Cynthia Katche, Leandro Slipczuk, Andrea Goldin y Jorge Medina, del Instituto de Biología Celular y Neurociencias, Martín Cammarota y Janine Rossato, del Departamento de Fisiología (ambos centros de investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires), e Iván Izquierdo, del Centro de Memoria de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul- comparó en roedores los efectos de dos protocolos de entrenamiento.

"En ambos, si las ratitas bajaban de una plataforma se encontraban con una grilla que les daba un golpe de electricidad -cuenta Beckinschtein-, pero en un caso el shock era más suave que en el otro. Así, un grupo formaba recuerdos que persistían durante 12 días, y el que recibía el golpe más suave, sólo por dos. Pero entonces, a los animales del segundo grupo les inyectábamos BDNF en el hipocampo durante la fase de «estabilización diferida» [a las doce horas de formación] del recuerdo. Cuando medimos lo que tardaban en descender de la plataforma e hicimos el análisis estadístico, el efecto fue clarísimo: en el grupo que debió haber formado una memoria pasajera, tras la inyección de BDNF se había formado una persistente."

Los investigadores también avanzaron en otro sentido: en el trabajo previo habían demostrado que si se bloquea totalmente la síntesis de proteínas en el hipocampo, el recuerdo no persiste. En la nueva investigación, comprobaron que si luego se les inyecta BDNF, perdura.

Para el doctor Jorge Medina, el hallazgo abre perspectivas insospechadas. "Lo importante de este experimento es que demuestra que en principio sería posible modificar la duración de los recuerdos -subraya-. Por ejemplo, si uno pudiera intervenir bloqueando el sistema que genera persistencia cuando a una persona le ocurre algo traumático, podría hacer que ese recuerdo durara poco. Es decir, si pudiera manipular naturalmente o con fármacos la síntesis de BDNF, podría controlar su duración."

De hecho, distintos trabajos publicados muestran que el estrés y los antipsicóticos disminuyen fuertemente los niveles de esta proteína en el cerebro y que, por el contrario, el ejercicio moderado los aumenta. "La actividad física puede mejorar la memoria y la cognición", afirma Medina.

"En el cerebro envejecido hay un efecto llamado «olvido rápido» -dice Beckinschtein-. No es que uno no aprende, sino que se olvida más rápido. A la luz de estos resultados, se podría especular que una síntesis menos efectiva de BDNF podría ser una de las causas. Ahora, nuestra idea es probar que este período de 12 horas también actúa en las personas. El BDNF no sólo mejora la persistencia de los recuerdos, si uno lo inyecta en el momento en que el animal aprende, mejora el aprendizaje."

El problema es que, aunque este verdadero "elixir" de la memoria ya tiene una versión sintética, no se puede pensar en transformarlo en pastillas o jarabe porque no atraviesa la barrera hematoencefálica, que impide su ingreso al cerebro.

Por eso, los científicos están pensando en otras posibilidades. "Si no puedo manipular el BDNF, ¿por qué no manipular los mecanismos que lo modulan -se pregunta Medina-? Sabemos que hay varias cosas que lo hacen y estamos tratando de ver qué ocurre con los ancianos. A lo mejor, la actividad física los ayuda... o evita tomar fármacos que pueden ser perjudiciales. Tal vez necesiten mejorar el sueño. Pero para intervenir, primero tenemos que demostrar que éste es realmente el mecanismo involucrado en la persistencia de la memoria."

Por Nora Bär
 

 

¿El "eslabón perdido" de los dinosaurios?

Es el Aerosteon riocoloradensis; era carnívoro y tenía un sistema respiratorio similar al de las aves

Es el  Aerosteon riocoloradensis;  era carnívoro y tenía un sistema respiratorio similar al de las aves

De izquierda a derecha, Sereno, Martínez y Alcober Foto: Reuters

MENDOZA.- Los restos de un dinosaurio carnívoro de 10 metros de largo, hallados a lo largo de las márgenes del río Colorado, en Malargüe, podría ser el "eslabón perdido" entre los pájaros y los grandes saurios carnívoros.

La valiosa información que muestra el proceso evolutivo que desembocó en el inusual sistema respiratorio de los pájaros se obtuvo del cráneo de un dinosaurio de 85 millones de años de antigüedad y el peso de un elefante, luego de más de una década de estudios paleontológicos en los Estados Unidos.

Científicos de las universidades de Chicago y de San Juan definieron ayer al Aerosteon riocoloradensis ( que significa "Huesos del aire del río Colorado" ), que de este espécimen se trata, como el "eslabón perdido" en la cadena evolutiva entre esas dos especies.

Los restos fueron encontrados hace 12 años en el paraje Cañadón Amarillo, a unos 500 kilómetros al sur de Mendoza, donde se preserva un área muy rica en fósiles de la fauna prehistórica.

El Aerosteon vivió en el Cretácico Superior, con la particularidad de que su estructura ósea tenía cavidades que albergaban sacos aéreos similares a los de las aves que habitan nuestro planeta, lo que agrega evidencias a la hipótesis que afirma que las aves descienden de los dinosaurios.

Los pájaros tienen un sistema respiratorio único entre los animales terrestres. En lugar de pulmones que se expanden, poseen un sistema de sacos de aire que ayudan a impulsar el aire hacia los pulmones. Esta original característica es la razón por la que pueden volar más alto y más rápido que los murciélagos, que como el resto de los mamíferos expanden sus pulmones en un proceso menos eficiente.

Esa estructura singular podría haber aportado otros atributos al animal, como aliviar el peso del esqueleto, estabilizar la temperatura corporal.

La ruta del saurio

"En los saurópodos, la neumaticidad fue clave para la evolución del cuerpo de tamaño grande y el cuello largo; en las aves, es la clave de la evolución de un esqueleto liviano y el vuelo", dijo Jeffrey Wilson, de la Universidad de Michigan.

Paul Sereno, explorador residente de National Geographic Society, dijo que a él le intriga especialmente la pérdida de calor, dado que es probable que el Aerosteon fuese un predador de alta energía con plumas, pero sin las glándulas de transpiración que poseen los pájaros.

Al cabo de las investigaciones, la estructura ósea fue recibida en el depósito de la aduana del Aeropuerto de Ezeiza y tras los trámites aduaneros de rigor serán depositados en el museo de Ciencias Naturales Cornelio Moyano de la ciudad de Mendoza para su exhibición.

La réplica del fósil fue presentada ayer por Sereno, también investigador de la Universidad de Chicago, durante un acto realizado en el teatro Independencia de esta ciudad.

Según expuso el científico, los huesos encontrados demuestran, "como ningún otro caso hasta ahora, la estrecha relación evolutiva que existe entre terópodos [dinosaurios carnívoros] y aves".

El equipo de investigadores fue encabezado por Sereno e integrado por los científicos del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, Ricardo Martínez y Oscar Alcober. El proyecto contó con el respaldo de National Geographic Society y la David and Lucile Packard Foundation.

En 1993, cuando aún era estudiante de paleontología, Alcober se interesó por los restos hallados en Malargüe y junto con Martínez profundizó la búsqueda. Tres años más tarde, lograron apoyo económico para desarrollar los estudios con la colaboración de Sereno y la National Geographic Society.

Los derechos de la provincia sobre la titularidad de esa muestra están consagrados en la Ley Nacional 25743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Las autoridades reconocieron que a partir de este descubrimiento se evaluará la posibilidad de instituir la Ruta del Dinosaurio en Malargüe como un nuevo atractivo científico, cultural y turístico en el sur mendocino.

Sergio Dimaría

 


Una computadora analógica de más de 2000 años
 

El mecanismo de Antikythera se ha instituido como uno de los instrumentos antiguos más fascinantes relacionados con la ciencia que se haya descubierto hasta ahora. Fue hallado en el año 1900 en Grecia, en el Mar Egeo, frente a la isla de Antikythera, por buzos pescadores dedicados a recoger esponjas. Este aparato se encontraba entre los restos hundidos de una antigua galera griega. Se determinó que el naufragio de esta nave ocurrió en el año 80 antes de Cristo, aproximadamente.

Este artefacto de más de 2000 años de antigüedad, que se encuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, contiene treinta y dos ruedas dentadas y diales señalados con inscripciones relacionadas con el Sol, la Luna, otros astros y el zodíaco. El análisis determinó que este instrumento, compuesto por complejos mecanismos de engranajes de bronce que recuerdan un reloj mecánico de nuestra época muy bien confeccionado, es una computadora analógica que se utilizó para el cálculo astronómico. Este extraordinario objeto de la antigüedad fue examinado exhaustivamente para analizar cómo se lo usaba para el cálculo de la posición de los astros y del calendario. Sin despreciar los métodos utilizados por civilizaciones antiguas en monumentos alineados con las estrellas y el sol en Egipto, Cuzco, Stonehenge, etcétera, que ayudaban a determinar fechas y posiciones de una manera no tan precisa y tecnológica, esta es la primera máquina de este nivel de complejidad y precisión que se conoce capaz de reproducir los movimientos celestes, una antecesora de nuestros modernos planetarios.

 

Diagrama
 

Se trata de un descubrimiento muy asombroso, pues nos demuestra bien claramente el impacto terrible que tuvo la oscuridad de más de mil años que se impuso por razones religiosas en la llamada Edad Oscura o Media. De haberse continuado linealmente con esta tecnología, el reloj habría estado en manos de la gente muchísimo antes y la computadora analógica para cálculos generales no hubiese sido un invento del siglo XX.

Ahora bien, en cantidad de excavaciones arqueológicas del mundo helenístico no se ha hallado nada similar, ni hay menciones a este tipo de artefactos en los textos científicos, filosóficos o literarios de la antigua Grecia... ¿Podría ser este hallazgo algún tipo de fraude? Para autenticar la fecha datada para este artefacto debemos conocer primero cómo se descubrió el naufragio y cómo se rescataron las piezas, en lo que resultó el primer rescate arqueológico bajo el agua. En 1900, un grupo de buceadores dodecaneses que recogía esponjas fue arrastrado por una tormenta hasta que anclaron cerca de la pequeña isla de Antikythera, al sur de Grecia.

Vista rayos X
 

Allí, en una hondonada de unos 60 metros, hallaron los restos de una antigua nave. Exploraron el naufragio con la ayuda de arqueólogos, rescatando varios objetos de bronce y estatuas de mármol. Los hallazgos produjeron gran excitación, pero al tener que bucear sin equipo las dificultades eran inmensas. En septiembre de 1901 se abandonaron los trabajos de rescate.

Pique para ampliar (56 Kb)

Limpieza
 

Ocho meses después, Valerios Stals, un arqueólogo del Museo Nacional, estaba examinando unos restos calcificados de bronce corroído que se habían dejado a un lado, por las dudas fueran fragmentos de una estatua, cuando reconoció, repentinamente, que se hallaba ante los restos de un artefacto mecánico.

 

El naufragio ha sido fechado en 65 +/- 15 años antes de Cristo. Del estudio de los objetos se concluyó que la nave viajaba desde Grecia hacia Roma. Los restos del artefacto sufrieron un tipo de corrosión exactamente igual al de los demás objetos. El epigrafista Benjamín Dean Merritt analizó una de las placas inscriptas, determinando que la forma de las letras realmente corresponde al primer siglo antes de Cristo. La sección más completa de texto es parte de un "parapegma" (calendario astronómico) similar al escrito por Geminos, que vivió en Rhodes alrededor del 77 antes de Cristo.

Hay que mencionar, para completar el asombro, que el Islam también poseía computadoras astronómicas, aunque mucho más simples. En el Museo de Historia de la Ciencia de Oxford se conserva un calendario computadora del siglo XIII, que muestra en sus diales los ciclos del Sol y la Luna. El diseño se puede seguir hacia el pasado hasta un conjunto similar de engranajes descripto en un manuscrito por el astrónomo Biruni alrededor del año 1000 después de Cristo.

Con respecto al artefacto de Antikythera, en Junio de 1959 se publicó un informe llamado An Ancient Greek Computer, por Derek J. de Solla Price, en la revista Scientific American, p.60-67. Allí se analiza el funcionamiento de los engranajes y diales, con dibujos, medidas y una determinación de la precisión que habían logrado.

Se han realizado réplicas del mecanismo, para comprobar su funcionamiento:

 

 

 

 

Olmecas

Los Olmecas, una de las civilizaciones nativas americanas más antiguas, aparecieron repentinamente en Centro América más o menos en el 1100 antes de Cristo. En esa misma época se había producido la caída de la Dinastía Shang en la lejana China (1766-1122 antes de Cristo). Algunos investigadores han relacionado los hechos, atribuyendo la cultura Olmeca a un desembarco de chinos en América. Se basan en diversas pistas.

Nuevos estudios sobre la Dinastía Shang muestran que el último rey fue depuesto y asesinado por sus rivales en el año 1122 antes de Cristo. Sus seguidores se vieron obligados a hacerse a la mar, huyendo por el "Océano del Este", que es, obviamente, el Pacífico. Los que partieron eran aproximadamente 25.000, según se describe en el libro "Origen de la civilización Olmeca", de Mike Xu, editado en la Universidad de Central Oklahoma. Otras cuestiones muy significativas que se describen en este libro son las referidas a los símbolos que adornan estatuas, potes y objetos de alfarería Olmeca: Mike Xu encontró centenares de inscripciones que no son más que símbolos Shang tales como "Sol", "Lluvia", "Agua", "Artesano", "Sacrificio", "Salud", "Riqueza", "Tierra", "Montaña"y "Plantas".

Numerosos estudiantes de la historia antigua de China reconocieron los símbolos Olmecas, que son iguales en un cien por ciento a símbolos chinos primitivos. De los 146 símbolos conocidos, la mayoría son idénticos a los de la cultura china antigua.

 

 

Modifican las propiedades de telas, maderas y metales

Desarrollan espejos que no se empañan y tejidos bactericidas

Cecilia Draghi
Para LA NACION

Pequeñas, invisibles a simple vista, las nanopartículas pertenecen a un mundo donde un milímetro es una medida gigantesca. Desde estas dimensiones diminutas, con unas pocas moléculas se pueden cambiar las propiedades de un objeto y lograr, por ejemplo, telas en las que no crezcan hongos ni bacterias, ideales para ropa quirúrgica o personas quemadas porque evitan el riesgo de infecciones, así como artículos más domésticos,como medias sin el temido mal olor.

También es posible lograr celdas de combustible para conversión limpia de energía o sistemas más eficientes para la industria farmacéutica. Precisamente por el desarrollo de un método químico simple y económico en este campo, el proyecto "Nanocatalizadores" obtuvo el Premio Innovar 2008 a la Investigación Aplicada, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

"Innovamos en el proceso de adsorción, la forma en que las moléculas van y se «sientan» sobre una superficie como madera, tela o lentes de contacto, para cambiar sus propiedades. Desarrollamos un método barato, limpio y ecológico. Tenemos un robot que lleva adelante el proceso para la industria farmacéutica, y que evita separaciones costosas y productos tóxicos", afirma Ernesto Calvo, que, junto con Federico Williams, ambos profesores de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y los becarios doctorales del Conicet, Miguel Vago y Mario Tagliazucchi, merecieron el galardón por la investigación desarrollada en Inquimae-Conicet, en el Departamento de Química Inorgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA).

El proceso que da lugar a nanocatalizadores también puede ser empleado en celdas de combustible para conversión limpia de energía y en electrolizadores para generar hidrógeno a partir de energía solar o eólica. "Es el dispositivo que se empieza a usar en los autos de última generación", precisa Calvo, investigador del Conicet, que está realizando un Proyecto de Investigación y Desarrollo con la empresa Nanotek SA para desarrollar nanoplata en fibras textiles, que evita el crecimiento de bacterias y hongos. "Por tener una actividad biocida, se usan -ejemplifica- en ropa de quirófano, en medias para evitar el mal olor y en alfombras."

Si bien son numerosas las ventajas de los nanotextiles, no han faltado preocupaciones, dado que en el lavado "las prendas pueden liberar iones de plata al medio y si llegan al suelo matar bacterias necesarias para el ciclo vital, como la fijación de nitrógeno en las raíces. Esta tecnología que estamos desarrollando permite fijar mejor las nanopartículas para evitar que se dispersen los iones de plata en forma descontrolada en el medio".

Posibles usos

Entre las ventajas de este procedimiento, figura que las nanopartículas se forman donde van a ser usadas, por lo que resulta más eficiente. Además, se adapta a todo tipo de superficie. "Estamos involucrados en un proyecto de colaboración entre distintos países de América para utilizar esta técnica de deposición de películas muy delgadas en superficie de materiales naturales como celulosa, madera, cuero, entre otros. Por ejemplo, se puede usar esta misma estrategia para recubrir un colchón o un sillón de poliuretano y retardar la inflamabilidad. Estas películas impiden que se difunda el oxígeno e imposibilitan la combustión."

La lista de posibilidades es extensa. Mesas de madera con esta cobertura antiflama que evitan el riesgo de incendio. Espejos que aún con ducha de agua caliente abierta no se empañan porque recibieron un tratamiento hidrofóbico, para repeler las gotas. "Si se quiere instalar un molino de viento en la Antártida no puede congelarse para que funcione, y con este sistema rechaza el agua y evita que se adhiera el hielo. También puede utilizarse en aceros inoxidables para que no queden marcadas las huellas digitales,como en el caso de un portero eléctrico. Hay muchísimas aplicaciones que surgen desde la ciencia básica que se desarrollan en nuestros laboratorios", concluye Calvo.

Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA)
 

El misterio del efecto placebo

La autosugestión, a veces, puede curar más que la medicina

Determinan en qué afecciones brinda alivio

Patricia Luna
Diario El País

 

MADRID- Quizá le resulte familiar la escena. Siente un terrible dolor de cabeza, se toma un analgésico y, apenas un par de minutos después, el dolor parece haberse esfumado. El alivio no puede ser atribuido al fármaco porque no ha tenido tiempo de llegar a la sangre y producir efecto.

Lo ocurrido hay que atribuirlo al famoso efecto placebo, por el cual una sustancia inerte parece tener propiedades curativas al administrarla como medicina. Pero, ¿es realmente este efecto tan simple como la pura autosugestión? ¿Por qué algo que no tiene principio activo puede tener efecto?

Nuevas investigaciones parecen desmentir cualquier simplificación y se encaminan a demostrar cómo una mejor comprensión de la neurobiología y la psicología del efecto placebo podría tener profundas implicancias en la práctica clínica.

Las estudios aportan evidencias que no siempre concuerdan con la idea que se tenía del efecto placebo.

1. Diferentes tipos y mecanismos de acción. El placebo prototípico es la pastilla de azúcar sin principio activo, que se utiliza en los ensayos clínicos para comparar la eficacia del fármaco que se quiere probar. Pero hay otros placebos: "Cuando alguien va al médico y después de hablar con él se siente mejor, o cuando recibe un diagnóstico negativo que está equivocado, pero el individuo comienza a sentirse peor. Ambas situaciones podrían considerarse efectos positivos o negativos del placebo", afirma Paul Enck, profesor de Medicina Psicosomática y Psicoterapia de la Universidad de Tubinga, Alemania.

Parece claro que hay muchos tipos de placebo. Así lo confirma Fabrizio Benedetti, de la Universidad de Turín: "No hay un solo efecto placebo, sino muchos, que funcionan con diferentes mecanismos y en distintas condiciones médicas. En determinados casos, la anticipación de los beneficios clínicos y las expectativas conscientes son lo importante; en otros, tienen un papel fundamental los condicionamientos clásicos inconscientes. A veces intervienen procesos relacionados con la reducción de la ansiedad o mecanismos mentales vinculados a la recompensa, mientras que en otras ocasiones la genética puede ser la clave".

2. No actúa por igual en todas las enfermedades. El efecto placebo parece estar especialmente relacionado con enfermedades asociadas a los circuitos cerebrales del dolor y la analgesia, enfermedades mentales, patologías del sistema endocrino y del sistema inmunológico, como la artritis y las alergias, además de procesos inflamatorios.

"Si se trata de dolor, encontramos a muchos pacientes que responden al placebo; pero si se trata de un cáncer, el efecto placebo es prácticamente nulo. A medio camino hay condiciones como las inflamaciones del intestino, en las que el 40% de las personas a las que se les suministra placebo declaran sentir alguna mejoría", explicar el profesor Enck.

Pensamos en el placebo como un efecto puramente psicológico, pero las investigaciones muestran que, en realidad, el placebo utiliza los mismos canales neurológicos que los fármacos a los que imita y que realmente desata una serie de efectos bioquímicos que son no sólo demostrables, sino que se pueden medir.

3. Liberación de endorfinas y otras sustancias en el cerebro. En 2004, el profesor Benedetti demostró que el placebo desataba la liberación de dopamina en enfermos con Parkinson. Los pacientes del estudio respondían igual a una solución salina que al fármaco con el que eran tratados contra la enfermedad.

"Se ha podido demostrar que tanto la droga como el placebo evocan actividades similares en el cerebro, implican las mismas estructuras y desencadenan la liberación de los mismos neurotransmisores. Esto nos da los primeros sustratos neurobiológicos de la mejoría que experimentan los pacientes. En este caso, la explicación de que la persona sienta menor dolor después de tomar el placebo es que su cerebro está produciendo endorfinas y tiene realmente menor percepción del dolor", explica Gustavo Pacheco López, profesor del Instituto de Ciencias del Comportamiento del Instituto Federal Suizo de Tecnología, de Zurich.

4. Las expectativas como mediadoras del efecto. Si no somos conscientes de que estamos tomando un fármaco, éste no tiene el mismo efecto. La gran paradoja del efecto placebo es que aun cuando tomamos un medicamento que realmente funciona, necesitamos ser conscientes de que lo estamos tomando para que sea realmente efectivo. "Benedetti ha demostrado que a través de las expectativas conscientes se pueden modular los efectos analgésicos. Se ha visto que, en personas con demencia, la misma dosis tiene menores efectos analgésicos", añade Pacheco López.

Es decir, el efecto del medicamento se produce en cierta medida porque esperamos que funcione, de modo que si la misma dosis se aplica a personas que por una determinada razón no tienen la misma expectativa de curación, el efecto no es igual. La creencia de que va a funcionar forma parte, pues, del proceso de curación.

5. Sugestión y ensayos clínicos. Una de las principales aplicaciones del placebo es su utilización controlada en ensayos clínicos. Los participantes se dividen en dos grupos; a uno de ellos se le da el fármaco cuya eficacia se pretende evaluar, y al otro, una pastilla sin principio activo alguno. Si se constata que la mejoría ha sido mayor en el grupo que recibió el principio activo, se habrá demostrado la eficacia del fármaco.

Para evitar los posibles efectos de la sugestión, la investigación se adapta a lo que se conoce como estudio controlado de distribución aleatoria y doble ciego. Ni los miembros que participan en el ensayo ni los profesionales que intervienen saben qué toma cada uno de los participantes. Sin embargo, se ha demostrado que incluso utilizando este método, en teoría seguro, algunos fármacos que no son efectivos pueden dar mejores resultados que el placebo. Y a la inversa, hay casos de medicinas de efectividad demostrada que no han superado al placebo en algunos ensayos.

6. Cuestiones éticas. ¿Es ético decirle a alguien que está tomando un fármaco cuando en realidad está recibiendo un placebo? Sin duda, no lo es y, por ello, a las personas que participan en ensayos clínicos se les avisa que pueden estar tomando el fármaco o el placebo.

¿Es ético que haya pacientes a quienes su médico recete sólo un placebo? Según una encuesta publicada por el British Medical Journal , más de la mitad de los médicos estadounidenses suministran de forma cotidiana tratamientos placebo a sus pacientes. Incluso ha habido casos en los que se ha demostrado la eficacia de la cirugía placebo, es decir, aquella en la que se lleva al paciente al quirófano, se lo anestesia y se le practica una incisión. Nada más.

"En cuestiones de placebo se ha demostrado que, cuanto más grande, vistoso y costoso sea el tratamiento, el valor simbólico que el paciente le asigna es también mayor. Es decir, se ha visto que las píldoras rojas consiguen un mayor efecto placebo que las que no tienen color; que cuanto más grandes son, mayor es el efecto, que éste es más fuerte si se da en inyección que en pastilla, y que el efecto es aún más impresionante si el placebo es entrar en un quirófano", explica Pacheco López.

"Ha habido investigaciones muy polémicas en este terreno porque cuestionan por completo la necesidad de cierto tipo de intervenciones quirúrgicas."

7. Una respuesta aprendida. El placebo puede ser también una respuesta aprendida fuertemente condicionada por mecanismos pavlovianos, y que ocurre de forma inconsciente en nuestro organismo, de forma que su efecto puede ser mayor a medida que se repite. Diversos experimentos han demostrado que si administramos un fármaco que funciona y en un determinado punto lo sustituimos por un placebo, el paciente experimenta la misma respuesta.

Esta faceta del efecto placebo podría tener implicaciones en cuestiones de antidopaje. ¿Qué ocurre si un deportista toma un estimulante, pero el día de la competición lo sustituye por un placebo que genera la misma respuesta física pero no deja marcas delatoras en la sangre? También nos hace ver el inmenso potencial de la función terapéutica del placebo. Un mayor conocimiento de los procesos de aprendizaje y los condicionamientos pavlovianos que se desarrollan podrían permitir el uso del placebo en enfermedades crónicas, que no tienen tratamiento, o se podría reducir la medicación con fuertes efectos secundarios y sustituir la diferencia por el placebo.

8. Medicina personalizada. Si el efecto placebo se puede definir como la suma del contexto psicosocial que se da alrededor de un tratamiento, esto tendrá fuertes implicaciones en la futura medicina personalizada.

"Habría que entender el placebo en el contexto de si es suficiente con la visión analítica, molecular y genética con la que se trabaja en medicina, o si hay que sensibilizar a la comunidad clínica sobre la necesidad de una visión integradora, que individualice la práctica médica", concluye Pacheco López.

 

 

Lentes de contacto para realidad aumentada

 (Foto: University of Washington)

Todos hemos visto decenas de películas donde robots, alienígenas o humanos con súper poderes o accesorios biónicos; son capaces de ver no solo la realidad tal cual y como la conocemos, sino agregar información relevante a la escena como nombres, temperatura, datos de las personas en el campo de visión y un sin número datos adicionales. Sin duda se trata del sueño de muchos de nosotros y lo más interesante es que esta realidad aumentada no está tan lejana como pensamos.

Babak A. Parviz, investigador y catedrático de la Univesidad de Washington, está dando los primeros pasos al crear un lente de contacto para aumentar las capacidades de visión del ser humano.

La idea es sencilla: tener un lente con circuitos electrónicos integrados y una diminuta pantalla LED que nos presente información. Este lente ya existe y se activa inalámbricamente por radio frecuencia. Según Parviz, la funcionalidad del lente todavía es muy básica, sin embargo es solo una pequeña muestra del potencial de esta tecnología.

El objetivo es integrar circuitos de control, comunicaciones y antenas en miniatura dentro de los componentes ópticos y electrónicos del lente de contacto. De esta forma se podrían tener imágenes, palabras, gráficas y fotografías justo enfrente del ojo. La tecnología que están diseñando, está pensada para ser poco intrusiva y que sus usuarios no se desorienten con esta nueva información.

No dejo de emocionarme por este gran avance y quizás todavía alcance a vivir lo suficiente para ser testigo del uso real de estos lentes para la realidad aumentada que todos quisiéramos tener. Eso sin contar, además, con los múltiples usos médicos de esta tecnología.